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jueves 27 de octubre de 2011

Kenny Ruiz: El cazador de rayos

El pasado 20 de octubre, tuvimos la inmensa suerte y el enorme placer de contar en nuestra reunión regular del Club de Lectura de Cómics de la BCC con Kenny Ruiz, joven autor de El Cazador de Rayos, obra que hemos estado leyendo durante las últimas tres semanas, en el formato del volumen integral que editó la editorial Dolmen en 2008, aunque originalmente la obra se publicó en 3 volúmenes entre los años 2003 y 2006, alternativamente en Francia y en España.

Kenny se encargó del guión, del dibujo y del color en los dos primeros volúmenes pero para el tercero contó con la colaboración de Mazi, otro joven dibujante granadino, que ayudó a Kenny con los escenarios y con el que colabora habitualmente en otros proyectos. El autor confesó que la versión integral del cómic que hemos leído le gusta mucho más que la que se publicó en volúmenes, pues un único tomo permite ofrecer al lector una visión total de la obra sin tener que esperar un año entre la edición de un volumen y otro, algo que resulta un tanto desesperante cuando ya has quedado enganchado a la historia desde el primer volumen.

Kenny comenzó contándonos cómo habían sido sus inicios, allá por el año 2001, como joven creador de cómics. Su experiencia durante el Festival Internacional de Cómics de Angoulême (Francia), un año después, cuando no era más que un chaval, tratando de que algún editor se fijara en sus bocetos. Después de varios intentos frustrados, finalmente, una pequeña editorial francesa (Paquet) apostó por él y publicó el primer volumen de El Cazador de Rayos (Le Chasseur d'Éclairs, en francés) en junio de 2003. Contra todo pronóstico, pues se trataba de una obra a medio camino entre el manga y el cómic europeo, se convirtió en un tebeo de éxito que vendió miles de ejemplares en el país vecino. Con este éxito se rompió la muralla infranqueable hacia Francia con la que los creadores de cómics españoles más jóvenes se habían topado durante años y fue, a partir de la publicación de este cómic, cuando una decena de autores comenzaron a publicar allí. En palabras del propio Kenny, ésta es su obra más personal y de la que se siente más cercano, a pesar de tener tintes de ciencia ficción, aventura y drama postapocalíptico.

También nos contó que en la actualidad reside en Madrid, aunque es alicantino de nacimiento (Alicante, 1980) y granadino de adopción. Durante su periplo vital se mudó un tiempo a Barcelona, ciudad en la que asistió a clases en la conocida Escuela de Cómic Joso, donde desarrolló su técnica y gestó lo que sería el germen de El Cazador de Rayos. Fue precisamente esta ciudad la que le inspiró su siguiente trabajo: Barcelona (Dolmen, 2004). Curiosamente, no se trata de una obra autobiográfica, aunque nos pueda parecer lo contrario, ya que Cyan, la chica granadina protagonista, comparte alguna que otra característica con el propio Kenny, pues se traslada a la ciudad condal para empezar desde cero, intentando encontrar una oportunidad laboral que le permita vivir su sueño, al tiempo que trata de no perderse en la maraña de una gran ciudad atestada de personas en la que, paradójicamente, pesa mucho la soledad.

Pudimos aprender un poco sobre los entresijos del mundo editorial del cómic. Kenny nos contó, por ejemplo, que en Francia el mercado está supeditado al formato de la bande dessinée (abreviado, BD), un tipo de formato para historietas gráficas publicadas por editoriales francesas y belgas que tiene unas dimensiones fijas (46 páginas) y unas características determinadas. Fue precisamente este formato al que Kenny tuvo que adaptar su primer Cazador de Rayos para que encajara en la tradición de la historieta francesa, fuertemente arraigada en Francia y Bélgica desde hace varias décadas.

Kenny nos dio una pequeña clase didáctica sobre la construcción y composición de una página. Nos explicó lo que significa el tiempo leído y el tiempo transcurrido, y la forma de plasmarlo en viñetas. Esta concepción del “tiempo” implica que, en ocasiones, el creador de cómics tenga que sacrificar espacio (dibujo) para ceñirse a la historia (guión) a fin de no dispersarse y confundir al lector.

Conocimos el proceso creativo del cómic que hemos leído y, sobre todo, la construcción de los personajes que aparecen en El Cazador de Rayos, algo que resulta muy interesante explicado por el propio creador. Es, precisamente, el gran número de personajes que gravitan alrededor de Kaín, una de las singularidades de este tebeo. Kenny ideó sus personajes atendiendo al juego de los opuestos, así si un personaje tiene un nombre que evoca algo malo o negativo (por ejemplo Kaín, el protagonista, o Akiles, que tiene nombre de forzudo legendario pero que, no haciendo honor a su nombre, es abatido a la primera de cambio) le dota de un sentido positivo. O por ejemplo Yuvia, la hija ciega de Kaín, un personaje cargado de una tremenda fuerza simbólica que representa la esperanza en un mundo totalmente desolado donde llueve permanentemente y no parece haber lugar para tener un mínimo de ilusión o confianza en las generaciones venideras. Otros personajes interesantes que aparecen en la obra son: Cáncer, un guerrero silencioso y enigmático cuyo rostro aparece desfigurado por una gran cicatriz; Otto, un entusiasta fotógrafo que capta instantáneas entre las ruinas sin saber si algún día podrá revelar sus negativos; o el enigmático Gabriel, antagonista de Kaín, firme opositor al culto de la religión creada en torno al cazador de la luz y obsesionado con rescatar de los escombros la grandeza perdida.


A lo largo de su intervención, y ante la pregunta de Alberto -uno de nuestros compañeros en el Club de Lectura-, Kenny nos habló de la lucha interna que existe entre el Kenny dibujante y el Kenny guionista, y el difícil equilibrio que provoca este enfrentamiento. Kenny contestó que si fuera cuestión de vida o muerte y tuviera que elegir entre una de las dos facetas: dibujante o guionista, no tendría más remedio que ser guionista, algo que nos sorprendió a todos bastante, pues en El Cazador de Rayos, demuestra ser un excelente dibujante con una destreza absoluta con el color. De hecho, durante la sesión, Rafa, -otro de nuestros compañeros- manifestó que le encantaba el color que Kenny había utilizado a lo largo de toda la obra. Éste nos contó que el uso del color en el cómic estaba cargado de simbolismo y que había utilizado esta gama cromática, apoyada en los tonos grises, para recrear el ambiente de oscuridad que embarga toda la historia (recordemos que llueve a lo largo de toda la obra). Sólo se había permitido una concesión al color cálido en el pelo rubio de Yuvia, personaje que aparece al comienzo y al final del cómic pero que nunca llega a involucrarse en la trama, a pesar de estar siempre presente en ella.

Actualmente Kenny ha publicado dos volúmenes del manga Dos espadas (Glènat, 2010) y espera que el tercer volumen esté listo en algo más de un año. También compagina proyectos artísticos más personales con otros profesionales como ilustrador, es por esto que está trabajando en el dibujo de Capitán Nemo para una editorial francesa. También ha trabajado como dibujante profesional para Disney a través del estudio de Salvador Simón.

Además de El Cazador de Rayos o Barcelona, Kenny Ruiz publicó en 2001 la serie erótica El libro de las Tentaciones en la revista "Wet Comix" de MegaMultimedia y Crónicas de Mesene: Periplo #5 para Dude Comics. En 2006 y 2007 realizó también varias historietas cortas para Los Reyes Elfos, la serie de Víctor Santos, y para la obra colectiva "Bull-Damn City" donde el propio Víctor Santos es el protagonista.

Para finalizar nos quedamos con una reflexión que el propio Kenny hizo durante la velada: “El Cazador de Rayos es la confirmación de que un sueño que un chaval cualquiera tuvo un día puede cumplirse”.

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